Disco de Newton casero

El disco de Newton casero es uno de los experimentos caseros que más fácilmente se puede construir en nuestro propio laboratorio e, incluso, en nuestro propio hogar. A continuación vamos a ver qué necesitamos para su construcción para, a continuación, detallar paso a paso cómo se construye para, por último, explicar cuál es el fundamento físico al que responde el famoso disco de Newton.

Para empezar hay que decir que los materiales necesarios para este experimento con asequibles para todos. Necesitamos una cartulina de un tamaño A4, ideal para que los efectos puedan verse con todo detalle. También deberemos disponer de pinturas, acuarelas, rotuladores o colores témpera que se correspondan con los colores del arco iris, es decir, amarillo, naranja, rojo, verde, azul, añil y violeta. El siguiente paso será dibujar un círculo, lo más grande posible en nuestra cartulina, y dividirlo en siete secciones iguales. Por último, cada una de las siete secciones, deberá ser pintada, con la mayor precisión posible con cada uno de los colores del arco iris en el orden, y esto es de vital importancia, anteriormente mencionados.

Disco de newton casero

Una vez hayamos dado color a nuestro disco de Newton, tendremos que recortar el círculo que hemos hecho. una vez lo hayamos hecho, practicaremos un orificio en el centro del mismo. A través de este pequeño agujero introduciremos un pequeño palo que nos va a ser para hacer que este gire. El último paso será girarlo a una cierta velocidad, en cualquier de las dos direcciones posibles. El resultado, sorprendente, saltará a la vista. Los siete colores del arco iris pasarán a ser uno solo, es decir, el blanco. Un efecto curioso que, como ahora veremos tiene una explicación física íntimamente relacionada con la óptica.

¿Cómo se logra este efecto con el disco de Newton casero?

El efecto de ver la luz blanca, tal y como hemos visto, se produce a la hora de realizar el giro del disco. Y es que la velocidad que adquiere nuestro invento engaña al ojo humano ya que este no es capaz de distinguir todos y cada uno de los colores que conforma el arco iris.

Tras ver y analizar este resultado, Newton, llegó a la conclusión de que la luz blanca estaba compuesta por estos siete colores. Unos colores que clasificó en tres colores primarios, tres colores secundarios y un último color terciario. Asimismo, hay que decir que, a partir del hallazgo de Isaac Newton, René Descartes descubrió otra consecuencia, la cual, está estrechamente relacionada con la óptica. Y es que descubrió que el ángulo de difracción de cada uno de los siete colores que componían la luz blanca era de 138 grados. Si el ángulo de difracción fuera otro diferente, el ojo humano no sería capaz de apreciarlo. Como vemos, un descubrimiento que aparentemente puede resultar insignificante ya que se puede comprobar de un modo muy sencillo, ha tenido implicaciones muy importantes en el mundo de la física en general y en el campo de la óptica en particular. Ya solo falta que lo hagáis en casa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title="" rel=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>